Nido y Concha

en pleno boom de palermo viejo –rebautizado soho– abrían locales todos los días; uno de mis preferidos era la librería el faro, en la esquina de uriarte y gorriti, donde iba una vez por semana a comprar libros para mí, para mis hijos, para mis clientes… una tarde que deambulaba por ahí se cayó un libro, finito como me gustan, lo levanté y para mi sorpresa era “la poética del espacio”, de gaston bachelard

amo el azar, sin perder tiempo lo compré… lo leí, lo releí y fue el principio de una nueva forma de trabajo (el “tep”: terapia en el espacio) que me inspiró la colección “el nido y la concha”las descripciones detalladas de poetas y escritores respecto de los hábitats, costumbres y comportamientos animales me llevó a comparar y entender el parecido con los humanos, le dio otra perspectiva a mi trabajo: somos animales construyendo nidos en infinitas formas y materiales, nuestras elecciones hablan de quiénes somos

El huevo, el nido, NIDO; la casa, la patria, el universo.

Los pájaros sólo conocen los amores pasajeros: el nido se construye más tarde, después de la locura amorosa a través de los campos; el nido es un escondite de la vida alada. Casa-nido: se sueña con volver como el pájaro vuelve al nido.

He aquí el nido vivo, el nido habitado; el nido es la casa del pájaro.

Casi podría decirse que había tomado su forma, lo mismo que el caracol toma la forma de su concha: era su morada, su agujero, su envoltura… se adhería a ella, en cierto modo, como la tortuga a su caparazón